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jueves, 10 de septiembre de 2009

Más no es mejor que igual

Image and video hosting by TinyPic El Vocero Ricardo Rosselló El título de esta columna es un argumento filosófico que parece ser un juego de palabras. Crecemos con la idea y la percepción de que lograr “más” debe, por lógica, ser mejor que lograr algo “igual”. Pero, ése no es siempre el caso. Entonces, cabe preguntarnos, ¿cuándo es que “más” no es mejor que “igual”? Yo argumento que, dentro de la situación colonial existente en Puerto Rico, el pedir “más” se nos ha virado en contra para darnos menos. Por décadas, llevamos enviando comisionados, emisarios, expertos y ciudadanos a Washington pidiendo que nos den “más”: más dinero, más foro, más participación. “Más” permite a los promotores de la colonia mantener la ilusión de progreso y, por ende, proyectar que la gente está contenta porque tiene un poco más de lo que tenía antes. Sin embargo, la realidad es que mientras sigamos pidiendo más, nunca llegaremos a ser iguales. En su génesis, el ELA fue diseñado como una etapa transitoria; fue una mutación del estado para que Puerto Rico se equilibrase económicamente, y luego decidiera entre la anexión o la independencia. El ELA fue, y sigue siendo, una mera colonia, sólo con algunos privilegios “más”. Luego de varias décadas, su diseño caducó. La percepción de “más” regresó a su origen insuficiente y antidemocrático. El ELA, que para los años 50 parecía la solución a largo plazo, y que se convirtió en el pilar filosófico del partido más grande en Puerto Rico, no es nada más que un limbo político, donde a los puertorriqueños se les prohíbe gozar de los plenos derechos de su democracia. ¿Cómo ha permanecido este esquema por tanto tiempo? La estrategia incremental del colonialista es, en tiempo oportuno, decir que está consiguiendo “más”. Los agentes de la colonia se han dado cuenta de que pueden extender su existencia con pequeños incrementos en algunas áreas. ¿Por qué escribo hoy sobre esto? Porque un ejemplo de “más” se nos aproxima con los fondos federales que serán asignados a Puerto Rico para la reforma de salud a nivel nacional. Hay varias voces ya reclamando victoria porque a Puerto Rico se le dará 500 millones de dólares. Ciertamente es una cifra que puede ayudar muchísimo, no hay duda de eso. Pero, ¿acaso el recibir “más” no nos estará empañando la visión de lo que realmente debería ser asignado a la Isla? El Senador Baucus ideó una propuesta donde se le otorgaba igualdad en el derecho a la salud a los territorios de Estados Unidos. Igualdad. ¿Cuánto nos tocaría en un escenario donde Puerto Rico sea considerado como igual?: 1,700 millones de dólares. Mil setecientos millones contra 500 millones; la comparación es muy sencilla. El costo de oportunidad por escoger “más” en lugar de buscar ser “igual” - solamente en este renglón - es de 1,200 millones de dólares que no le llegarán a los puertorriqueños. Y a esto podemos añadir el costo de oportunidad en otros menesteres como la Educación, la Seguridad Pública, el desarrollo de la infraestructura, etc., etc. Estamos hablando de miles de millones que la Isla deja de recibir por pedir “más”, en lugar de lograr la igualdad en derechos que en realidad nos corresponde por nuestra condición de ciudadanos. ¿Por qué no se habla mucho de esto? Entiendo que es porque los entes colonialistas y del status quo enfocan toda su energía en proyectar el “más” para opacar lo que verdaderamente significa ser “igual.” “Igual” no les conviene, porque les atrofia su esquema. Lo peor que les puede ocurrir a los promotores de la colonia es un colectivo abrir de ojos del pueblo de Puerto Rico. Se espantan ante la posibilidad de que finalmente nuestro pueblo se dé cuenta de la limitada realidad que vive, aún cuando está recibiendo “más”. Temen que los puertorriqueños entendamos que darnos una primaria presidencial (más) no es suficiente; y que obtener el voto presidencial (igual) nos colocaría a la par - de tú a tú - con nuestros ciudadanos americanos. Que sepamos que tener un solo representante que solamente tiene voz sin voto (más) no es suficiente. Que queramos tener derecho a votar por todos los representantes y senadores federales que permite la Constitución a todos los ciudadanos (igual). Que sepamos que si 500 millones de dólares son buenos en el vacío (más), en realidad no comparan en el contexto de poder recibir un trato ‘igual’ de más de 3 veces esa cifra. Creo que ya es hora que dejemos de recibir menos por pedir “más” y exijamos la igualdad que realmente merecemos. Vamos a ponerle fin a la colonia. El poder está en nuestras manos.

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