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viernes, 21 de noviembre de 2008

El status tendrá un perfil bajo

Image and video hosting by TinyPic El Nuevo Dia José A. Delgado WASHINGTON - El debate de status tendrá un perfil bajo cuando comience a andar el gobierno de Luis Fortuño, según el Gobernador electo. Fortuño evitó describirlo como una “moratoria de los primeros 100 días”, pero, hizo claro que no quiere que el debate de status desvíe la atención urgente que le quiere dar a la difícil situación de la economía boricua. En los días finales de su término como comisionado residente en Washington, el Gobernador electo estuvo el miércoles y jueves en el Congreso estadounidense. Tuvo reuniones con colegas republicanos de la Cámara baja, centradas en las posibilidades de un nuevo proyecto de estímulo económico que el Congreso considerará a principios de 2009. Y se despidió de algunos que, como él, dejan sus oficinas del Capitolio federal. Fortuño -al que le comienzan a aparecer las canas y camina a toda prisa por los pasillos del Capitolio-, cumplió una agenda apretada en el día y medio que estuvo en el Capitolio. Informó que planifica reunir a principios de año al liderazgo político de Puerto Rico. Pero, los pasos concretos sobre el status los dará cuando las cosas estén “maduras” en Washington, que estrenará en enero al presidente Barack Obama, y una agenda centrada en la crisis económica de Estados Unidos. ¿No se tratará el tema de status durante los primeros 100 días, para no desviarse de los asuntos económicos? | No sé si son 100 días, 80 ó 120. No lo mido de esa forma, pero -aunque podemos hacer muchas cosas a la vez-, puedo garantizar que Pedro Pierluisi y todos los miembros del Gabinete tienen claro que mi prioridad principalísima es la economía. (En términos de Washington) no se trata sólo de un proyecto de estímulo económico o de algún incentivo para Puerto Rico, sino de los fondos de Medicaid. ¿Qué se puede esperar en torno al status? No voy a rehuir el tema. Puede haber discusiones sobre el tema, porque los presidentes de las comisiones (del Congreso) quieran discutir el tema. Pero, para que se puedan manejar de forma efectiva los temas que no sean estrictamente económicos van a tener que estar maduros. ¿Tiene aún preferencia por el concepto de legislación que promovió en esta sesión (territorio sí o no), u optará por un plebiscito con alternativas de status? Estoy convencido de que el pueblo quiere un voto directo. La forma en que se implantará ese voto va a requerir un diálogo con la nueva administración (de Obama), con los líderes del Senado y la Cámara federal y consultas con distintos grupos en Puerto Rico. ¿Con qué grupos se reuniría? Con los partidos políticos mayormente. ¿Con los partidos políticos o con los partidos inscritos? Le voy a dar espacio al Partido Independentista Puertorriqueño. Ya tuve una conversación con un par de líderes del PIP para que sepan que no vengo en una actitud troglodita, que ‘porque no quedaste inscrito no tengo que hablar contigo’. Con más razón se le debe guardar espacio a las minorías. ¿No lamenta, ahora que ve la efervescencia política en Estados Unidos, su decisión de haber apoyado al republicano John McCain en vez de respaldar a Obama? Soy republicano, pero desde el momento en que se hizo evidente que había ganado Obama he tenido un sentimiento de orgullo y júbilo de que un joven afroamericano de nombre Barack Hussein Obama haya sido electo presidente. ¿Cómo es su relación con Héctor Ferrer, el nuevo presidente del PPD? Lo he visto en un par de ocasiones saliendo de estaciones de radio, pero no lo conozco. ¿Piensa convocarlo a una reunión? En su momento. Pero, le corresponde a ese nuevo liderato (también mencionó a Alejandro García Padilla) establecer una tónica diferente a la del gobernador saliente (Aníbal Acevedo Vilá).

Gutiérrez: "No fue plebiscito sobre estatus"

Image and video hosting by TinyPic Rebecca Banuchi AP Para el congresista de origen puertorriqueño Luis Gutiérrez, es un "error" darles a las pasadas elecciones en la Isla un carácter plebiscitario tras el abrumador triunfo del anexionista Luis Fortuño. Gutiérrez, quien están en Puerto Rico para participar en el 50 aniversario del periódico Claridad, dijo hoy, viernes, que la abrumadora victoria del líder del Partido Nuevo Progresista (PNP) no puede interpretarse como un mandato para la estadidad pues posiblemente personas de distintas ideologías lo respaldaron con su voto. "No fue un plebiscito sobre el estatus político de Puerto Rico. Creo que parte del problema que tenía Luis Fortuño era que fueron muchos populares a votar en las primarias, alegadamente, así que creo que en Puerto Rico hay personas de distintas ideologías políticas quienes votaron por Fortuño", manifestó a los periodistas. "Creo que sería un error presumir que su elección (la de Fortuño) es un mandato para la estadidad", hizo énfasis. Gutiérrez no quiso emitir juicio sobre las cartas enviadas esta semana por el gobernador Aníbal Acevedo Vilá a congresistas en las que señalaba que la derrota que le propinó Fortuño no debía verse como una victoria para el movimiento anexionista. "Cada uno tiene plena libertad de expresarse. Él es de un partido de una ideología, es el Gobernador de Puerto Rico, él tiene todas las posibilidades y el derecho de pláticas. Yo no voy a juzgar", aseveró. Adelantó que en diciembre se reunirá con Fortuño y que acudirá a su toma de posesión el 2 de enero. Gutiérrez, quien es considerado para llenar la vacante en el Senado que dejó el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, espera que bajo la incumbencia del líder demócrata se apruebe en el Congreso un proyecto de ley "descolonizador de Puerto Rico". El congresista por Illinois se expresó optimista de que exista mayor colaboración hacia un proceso para definir el estatus debido a que la carta que envió Obama a Acevedo Vilá a principios de año establecía que el asunto de la ciudadanía estadounidense no estaba en juego al discutirse la solución del centenario problema. "No se puede usar el temor, el miedo, el cuco de la ciudadanía para esas cosas", dijo al recordar que en 1993, cuando se celebró un plebiscito en la Isla el senador Paul Simon exhortó en un anuncio a votar por la estadidad para que los puertorriqueños no perdieran la ciudadanía estadounidense. "Espero que eso (la exclusión del asunto de la ciudadanía) permita ampliar el debate y el consenso que se puede llevar en cuanto al estatus en Puerto Rico", puntualizó.

Clinton Decides to Accept Post at State Dept., Confidants Say

VIDEO MAYO 2008 THE NEW YORK TIMES By PETER BAKER November 21, 2008 WASHINGTON — Hillary Rodham Clinton has decided to give up her Senate seat and accept the position of secretary of state, making her the public face around the world for the administration of the man who beat her for the Democratic presidential nomination, two confidants said Friday. The apparent accord between perhaps the two leading figures in the Democratic Party climaxed a week-long drama that riveted the nation’s capital. Mrs. Clinton came to her decision after additional discussion with President-elect Barack Obama about the nature of her role and his plans for foreign policy, said one of the confidants, who insisted on anonymity to discuss the situation. Mr. Obama’s office told reporters on Thursday that the nomination is “on track” but this is the first word from the Clinton camp that she has decided. “She’s ready,” the confidant said, adding that Mrs. Clinton was reassured after talking again with Mr. Obama because their first meeting in Chicago last week “was so general.” The purpose of the follow-up talk, he noted, was not to extract particular concessions but “just getting comfortable” with the idea of working together. A second Clinton associate confirmed that her camp believes they have a done deal. Senior Obama advisers said Friday morning that the offer had not been formally accepted and no announcement would be made until after Thanksgiving. But they said they were convinced that the nascent alliance was ready to be sealed. Mrs. Clinton’s spokesman, Philippe Reines, issued a statement Friday afternoon cautioning that the nomination was not final. “We’re still in discussions, which are very much on track,” Mr. Reines said. “Any reports beyond that are premature.” Mr. Obama and Mrs. Clinton fought the most competitive Democratic nomination battle in modern times, one that polarized their party for months and left bitterness in both camps. But in asking Mrs. Clinton to join his Cabinet, Mr. Obama signaled that he wants to turn a rival into a partner, and she concluded that she could have the most influence by accepting the offer. The decision followed days of intense vetting and negotiations intended to clear any potential obstacles to her taking the job due to her husband’s global business and philanthropic activities. Lawyers for Mr. Obama and former President Bill Clinton combed through his finances and drew up a set of guidelines for his future activities intended to avoid any appearances of conflict of interest should she take the job. People close to the vetting said Mr. Clinton turned over the names of 208,000 donors to his foundation and library and agreed to all of the conditions requested by Mr. Obama’s transition team, including restrictions on his future paid speeches and role at his international foundation. As secretary of state, Mrs. Clinton will have had a powerful platform to travel the world and help repair relations with other countries strained after eight years of President Bush’s policies. But at the same time, she will now have to subordinate her own agenda and ambitions to Mr. Obama’s and sacrifice the independence that comes with a Senate seat and the 18 million votes she collected during their arduous primary battle. Driving Mrs. Clinton’s deliberations in part, friends said, was a sense of disenchantment with the Senate, where despite her stature she remained low in the ranks of seniority that governs the body. She was particularly upset, they said, at the reception she felt she received when she returned from the campaign trail and sought a more significant leadership role in the expanding Democratic majority. “Her experience in the Senate with some of her colleagues has not been the easiest time for her," said one longtime friend. “She’s still a very junior senator. She doesn’t have a committee. And she’s had some disappointing times with her colleagues." In particular, the friend said, Mrs. Clinton was upset when the Senate Democratic leadership rejected the possibility of her heading a special task force with a staff and a mandate to develop legislation expanding health care coverage. The idea of giving her an existing leadership post was also dismissed because the Senate majority leader, Harry Reid of Nevada, did not want to force out any senators currently holding those jobs. But Mr. Reid wants to come up with some sort of leadership position to recognize Mrs. Clinton’s standing and aides said he was confident he could arrive at something with sufficient muscle to appeal to her. He told a closed-door meeting of the Senate Democratic caucus on Tuesday that he was looking for a way to create a new leadership role for her, two people in the room said. Mrs. Clinton would bring a distinctive background to the State Department. As first lady, she traveled the world for eight years, visiting more than 80 countries, not only meeting with foreign leaders but also villages, clinics and other remote areas that rarely get on a president’s itinerary. Mr. Obama during the primaries belittled that experience as little more than having tea and pointed to schedules showing many ceremonial events on those trips. But more than any first lady before her, Mrs. Clinton delved deep into particular policy issues in the international arena, from women’s rights to microlending to alleviate poverty. As a senator for the last eight years, she served on the Armed Services Committee and continued her interest in foreign affairs. She and Mr. Obama agree on the broad outlines of a new foreign policy for the post-Bush era, but they disagreed sharply in several crucial areas, particularly over how to deal with Iran and Pakistan. She characterized Mr. Obama as naïve in his view of those two countries, while he criticized her judgment for going along with Mr. Bush on the war in Iraq at first.