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miércoles, 20 de mayo de 2009

PPD la pieza del inmovilismo

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Original Video - More videos at TinyPic AP SAN JUAN— La junta de gobierno del Partido Popular Democrático (PPD) rechazó hoy el proyecto de estatus del comisionado residente Pedro Pierluisi al destacar que es una medida “de imposición” que, en lugar de unir a todos los sectores políticos, los divide. Al hacer el anuncio de la posición institucional del PPD respecto al proyecto, el presidente de la colectividad, Héctor Ferrer, sostuvo que una de las razones para rechazarlo es que “el proyecto pretende crear una mayoría artificial a favor de la estadidad eliminando al ELA”. “El proyecto Fortuño-Pierluisi es inútil al no obligar al Congreso de Estados Unidos a actuar sobre los resultados de las consultas... no es un ejercicio de libre determinación”. dijo Ferrer. Para los miembros de la junta de gobierno del PPD, el proyecto “es un proceso indigno y de insubordinación política del pueblo puertorriqueño porque el pueblo no necesita que se le autorice a efectuar un plebiscito”. Otra razón para no aceptar el proyecto es que descarta la asamblea constitucional de estatus como mecanismo procesal para resolver el centenario problema de indefinición político de la isla. No obstante, Ferrer indicó que si el PPD es invitado a comparecer al proceso de vistas públicas que se celebre sobre la medida, la colectividad no rehuirá su responsabilidad. “Pedro Pierluisi no va a definir la postura del Partido Popular, ni Pierluisi ni ningún estadista”, sostuvo Ferrer en referencia a la definición presentada sobre la soberanía en asociación con Estados Unidos que no esté sujeta a la cláusula territorial. La decisión se tomó tras una reunión de más de cinco horas de la junta de gobierno con la Secretaría de Asuntos Federales e Internacionales de la colectividad en la sede del PPD. Mientras, el alcalde de Caguas, William Miranda Marín, aseguró que la primera consulta que propone el proyecto de estatus del comisionado residente Pedro Pierluisi, para que los puertorriqueños decidan si favorecen o no la permanencia del estatus quo, es innecesaria. Miranda Marín, en cambio, favoreció la celebración de una consulta que incluya tres opciones de estatus que definan de una vez y por todas el futuro político de Puerto Rico. “La primera consulta es totalmente inoficiosa e innecesaria... el segundo paso hay que trabajarlo para que se logre de una manera equitativa las tres opciones de estatus”, dijo el alcalde de Caguas. El influyente ejecutivo municipal favoreció las definiciones que están en el proyecto, que se presentarían en la segunda consulta, que propone como opción la soberanía en asociación con Estados Unidos que no esté sujeta a la cláusula territorial. “(Favorezco) que se trabaje el presente estatus para desarrollarlo a un nivel de soberanía”, sostuvo Miranda Marín. La Secretaría de Asuntos Federales e Internacionales está compuesta por Ferrer, Miranda Marín, José Alfredo Hernández Mayoral, el senador Eduardo Bhatia y los representantes Charlie Hernández y Luis Vega Ramos, así como por Néstor Duprey y Roberto Prats.

Favorece Miranda Marín opciones de status incluidas en proyecto de Pierluisi

Image and video hosting by TinyPic Endi.com Javier Colón Dávila A su salida de la reunión de la Junta de Gobierno del Partido Popular Democrático, el alcalde de Caguas, Willie Miranda Marín dijo que no objeta las tres opciones contenidas en el proyecto de status radicado ayer por el comisionado residente Pedro Pierluisi. Este proyecto de ley deja fuera del panorama al Estado Libre Asociado (ELA), pero incluye como opción la “asociación soberana”, que se refiere al vínculo entre dos naciones. “Las opciones están ahí”, respondió cuando se le preguntó qué opciones de status defendía y si estaban incluidas en el proyecto. Miranda Marín, por un lado, indicó que es innecesaria la primera consulta que ordena el proyecto y que busca consultar al pueblo sobre si quiere cambiar el presente status político. “Todo el mundo está de acuerdo en que el status actual requiere algunas modificaciones. Los estadolibristas entendemos que el ELA tiene que crecer”, dijo. “Los cambios requieren que se trabaje el presente status hasta un nivel de soberanía”. Sobre la segunda consulta, dijo que hay que “trabajarla” para que sea equitativa y se considere “un verdadero acto de autodeterminación”.

Personal Essay: An Argument for Puerto Rican Statehood

Image and video hosting by TinyPic LATINA.COM Julia Torres Barden American citizens enjoy all kinds of rights and privileges that most of us simply take for granted. Think about the presidential election—if you were over 18, did you have any doubt about your right to vote for Obama or any other candidate? Yet this is not the case for the 2.9 million eligible voters who live on the island of Puerto Rico, despite their status as legal citizens of the United States. Only residents of the 50 states can vote in national elections, and as a commonwealth—poised between statehood and independence—Puerto Rico doesn’t make the cut. Many find this state of affairs outrageous. Puerto Rico has been a U.S. territory for 111 years, yet Puerto Ricans remain second-class citizens. Though excluded from presidential voting and Congressional representation, they were drafted to fight in every U.S. conflict from World War I to Vietnam, when the military became all-volunteer—and they continue to serve. According to Pentagon figures, more than 12,000 island Puerto Ricans have been deployed in Iraq and Afghanistan. Juan Perez of Manate, P.R., a proud U.S. soldier, says he hopes to see his voting rights expanded because “if you have to follow the orders of your government, then you should be able to vote for them.” Congressman Jerry Weller (D–Ill.), who supports statehood for Puerto Rico, echoed that view when he recently said, “I believe that if you are eligible to join the United States military and defend our constitution and defend our freedoms, then you should have the right to vote for president.” Of course, Puerto Ricans themselves have repeatedly voted against both statehood and independence in favor of commonwealth status, which, among other benefits, exempts them from paying federal income taxes. However, the tide may be changing: A pro-statehood governor, Luis Fortuño, was inaugurated in January, and a recent poll reported that 57 percent of islanders now favor statehood. Even if Puerto Rico doesn’t achieve statehood, Congress can accord voting rights by Constitutional amendment, either by abolishing the electoral college (which ties the presidential election to state-by-state votes) or by defining territories such as Puerto Rico and the U.S. Virgin Islands as eligible to hold electoral votes—just like the District of Columbia. Based on population, Puerto Rico could have eight electoral votes, the same as South Carolina and more than 25 smaller states. As a Nuyorican girl whose parents were born in Puerto Rico, I’ve come to understand the constitutional barrier, but I cannot accept the inaction of Congress, especially while nations like Cuba, Venezuela and Iran have testified in support of the island’s fringe independence movement during anti-colonialism hearings at the United Nations. Puerto Ricans have done everything their adopted country has asked of them since being acquired by the United States at the end of the Spanish–American War in 1898. Many Puerto Ricans were initially happy to be granted territory status in 1917, assuming that it was the first step to becoming full and equal citizens of this country. It saddens my 79-year-old cousin, Wilfredo Hernandez-Lopez, a retired University of Puerto Rico professor, that so little progress has been made. “All we want is the same equality, rights and obligations as any other citizens within the United States. This situation has caused us great pain,” he says. Another cousin, Anabel Franceschini Rosa, 44, an attorney living in Puerto Rico, explains her frustration this way: “Puerto Rico continues to be the Latina mistress of the United States government. While we have benefited from this relationship in many ways, we’ve also been hurt in the process.” It strikes me that my fellow Boricuas living here on the mainland are fairly quiet about this issue. Juan Conde, 43, a television newsman in Richmond, Va., summed up what may be a common sentiment when he said, “I’m ambivalent about getting involved because I’m the best and worst part of what happens when you come to the States. My assimilation here reduces my concern for what happens there.” I believe all Boricuas should actively push for island voting rights, because our combined influence could convince members of Congress that they will be held accountable by their Puerto Rican constituents throughout the country. And we should urge advocacy organizations like the National Council of La Raza to do more to advance the cause. As the nation celebrates the election of our first African-American president, it is my deepest wish that our congressional leaders will hold the door open just long enough to empower Puerto Rico to share in the joy of full constitutional equality. Our nation’s leadership with respect to civil rights, human rights and the American principle of “liberty and justice for all” must be demonstrated right here in our own backyard if we are to be taken seriously around the globe.

Pierluisi pide apoyo para el H.R. 2499

Image and video hosting by TinyPic Endi José A. Delgado WASHINGTON – Pedro Pierluisi, comisionado residente en Washington, pidió hoy respaldo para su proyecto de status, que impulsa un cambio en las relaciones políticas entre Estados Unidos y Puerto Rico. “Los residentes de Puerto Rico han servido en las guerras y han dado su vidas en defensa de los valores democráticos por más de nueve décadas, pero nunca se les ha dado la oportunidad de expresar sus puntos de vista en relación con su relación política con Estados Unidos en el contexto de un proceso justo, neutral y democrático, auspiciado por el Congreso. Este proyecto, por fin, les dará esa oportunidad”, expresó Pierluisi, en una carta a sus colegas de la Cámara de Representantes. La legislación, a la cual se le asignó el número 2499 y fue referida al Comité de Recursos Naturales, propone un proceso de dos consultas. En la primera los electores de Puerto Rico - incluidos los nacidos en la Isla que viven en el exterior-, tendrían la oportunidad de escoger entre la continuación del actual status o ir en busca de una relación diferente. Si se apoyara un cambio de status, las opciones de la segunda consulta serían la estadidad, la asociación soberana y la independencia. El proyecto tenía esta tarde 91 coauspiciadores – 69 demócratas y 22 republicanos-, de un total de 435 miembros de la Cámara baja. El anterior proyecto 900 del demócrata José Serrano y el republicano Luis Fortuño (ahora gobernador de Puerto Rico), comenzó con alrededor de 83 coauspiciadores y al final tuvo 130. Pese a que fue aprobado en el Comité de Recursos Naturales, nunca llegó a ser debatido en el pleno de la Cámara baja federal. Pierluisi se mostró satisfecho, además, de que la Casa Blanca, a través de un funcionario del gobierno de Barack Obama, le diera la bienvenida a su legislación.