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domingo, 25 de mayo de 2008

La "nación" popular

Image and video hosting by TinyPic Luis Dávila Colón Por primera vez en 60 años el Partido Popular le hablará bastante claro al pueblo. Como parte de su estrategia de defensa, Aníbal Acevedo Vilá ha complacido al nacionalismo soberanista —que ya constituye mayoría en el PPD— redactando una promesa de campaña de llevar a Puerto Rico hacia la soberanía nacional. Según la definición que acaba de sacar el Comité de Status de la Pava, ese partido pide un mandato electoral para cambiar la relación territorial existente con los Estados Unidos, por una nueva condición política en que: "El poder último de la nación puertorriqueña sobre sus asuntos resida en su gente, el Pueblo". En el ejercicio de esa soberanía a ser discutida en una nueva Asamblea Constitucional, Puerto Rico podrá asociarse como nación soberana, o separarse totalmente. En resumidas cuentas, el PPD ha adoptado el modelo de la república asociada o de la república soberana, dependiendo de lo que determine la Asamblea Constituyente, en la que se reservará todos los poderes para su gobernanza, sus facultades para entrar en obligaciones internacionales y la ciudadanía puertorriqueña, con la americana de bono, como la base de poder de la nueva Nación. Aunque todavía utilizan la jeringonza de que esto se trata del "desarrollo del ELA" y de que se negociará la ciudadanía americana, el PPD está hablando mucho más claro y mucho más tajante de lo que jamás lo había hecho. Por primera vez le está planteando al país que se atreva a ser libre y soberano. Claro está, sin explicarle el costo ni las consecuencias, únicamente las chulerías. Esta nueva definición de una república popular soberana no debe sorprender a nadie. El separatismo y el nacionalismo son la consecuencia inevitable de las políticas, la retórica y los principios guías expresados por esa colectividad durante los últimos 30 años. En los últimos cuatro años los distintos líderes de la Pava han armado un asombroso consenso de lo que desean y lo que le ofrecen al electorado en los comicios del 2008: 1) Una nación soberana y distinta de los Estados Unidos en la que, como le dijo Acevedo Vilá a Claridad el año pasado, "aquí mandemos solamente los puertorriqueños"; "los americanos no deben ir por encima de la Constitución de Puerto Rico" y "la importancia de la ciudadanía americana es exagerada", acotó entonces. 2) Esa nueva nación popular habrá de organizarse con la convocatoria de una Asamblea Constituyente dominada por delegados del PPD y sus aliados separatistas y la cual habrá de escribir con un cheque en blanco los términos de la declaración popular de independencia. Ese nuevo Puerto Rico será uno que, según Charlie Hernández, "reafirmará nuestra identidad propia como nación que somos" y en el que no existirán las intervenciones indebidas de entes extranjeros en suelo puertorriqueño, tales como: el FBI, la Fiscalía Federal, la Corte Federal y las Fuerzas Armadas. Para el récord, ya a insistencias del PPD, en el Congreso hay piezas legislativas radicadas para convocar a esa segunda Asamblea Constituyente y el año pasado PRFAA cabildeó en la ONU la condena de los Estados Unidos y el objetivo de la soberanía. 3) El gobierno popular ya ha sentado las bases y la organización para establecer la ciudadanía nacional. El Certificado de Ciudadanía Boricua que al presente emite el Departamento de Estado otorga titularidad a todos los nacidos y no nacidos aquí como "ciudadanos de la nación puertorriqueña" y, además, siembra los cimientos para la emisión del nuevo pasaporte el día que esa nueva Asamblea lo autorice. 4) Aunque el Partido Popular no ha explicado todavía cómo habrá de sostener los servicios del gobierno y la economía "nacional" sin los $20 mil millones de los contribuyentes americanos (extranjeros) que subvencionan el ELA, el PPD ya se ha encargado de hacer su listado de cómo habrá de ser esa nueva república. En abril 28 del año pasado Willie Miranda Marín exigió la soberanía como la que tienen las islas del Caribe. La Asociación de Maestros, un apéndice de la Pava, apoyó la república asociada en vistas congresionales en marzo pasado. 5) La instauración de la nación popular soberana conllevaría la liberación de los "presos políticos", Macheteros y miembros del FALN en las prisiones de los Estados Unidos, como lo expresó Acevedo Vilá frente a Desmond Tutu en febrero de 2007. De hecho, ya el Partido Popular ha convertido a los Macheteros en algo así como héroes nacionales. Su monseñor es también su confesor. La Comisión de Derechos Civiles investiga al FBI por el operativo. En enero del año pasado, Willie Miranda auspició en el Municipio de Caguas una conferencia para discutir el pensamiento y la propuesta política de Filiberto Ojeda Ríos. La Oficina del Procurador del Veterano está engalanada con un cuadro de Albizu Campos y en la Procuraduría de la Mujer ya se eliminó la bandera americana. No hay nada malo con eso y es bueno que al pueblo le digan quiénes son sus "héroes" y los "enemigos" de la nueva patria soberana. ¿Qué más señales quieren? 6) Otro de los modelos que ha avanzado el PPD es el separatismo furibundo del País Vasco. En agosto, el Colegio de Abogados —presidido por una contratista del gobierno popular— trajo a la convención leguleya al presidente del País Vasco para que nos hablara de "identidad y negociación del plan de soberanía", rechazado por el gobierno español por ser inconstitucional, y de la necesidad de ir hacia una Asamblea Constitucional. De hecho, en la entrevista con el semanario Claridad, Acevedo Vilá hizo claro que la soberanía del ELA tenía que calcar los modelos nacionales de la Unión Europea. Eduardo Bhatia ya ha visitado el País Vasco para iniciar "conversatorios" mutuos. 7) Alejandro García Padilla, el otro infante sucesor, dijo que no cree en el voto presidencial —aunque ahora hace campaña por Obama— y que mientras menos intervención tengan los federales en la Isla, mucho mejor, porque "somos naciones distintas". 8) El PPD ha hecho clara su inconformidad, no solamente con el ELA que negoció Muñoz Marín, sino inclusive con la propia Constitución bicameral del ELA. Los nuevos populares soberanistas favorecen un gobierno unicameral y una constitución en la que estén eliminados todos los pilares del americano, tales como: el bilingüismo, los terrenos federales, aduanas, control de fronteras, las fuerzas armadas, leyes de cabotaje, comercio interestatal, controles monopolíticos, comunicaciones, cortapisas ambientales, etc. En fin, en estas elecciones habrá tres partidos separatistas y un solo partido estadista.

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