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miércoles, 12 de noviembre de 2008

MINH crea alianzas

Image and video hosting by TinyPic Caracas, 12 Nov. ABN.- El profesor Noel Colón Martínez, de nacionalidad puertorriqueña y perteneciente a el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), aseguró que entre Puerto Rico, Venezuela y Cuba existen altísimos niveles de solidaridad, especialmente en las luchas que han librado a lo largo de la historia. Colón, quien está de visita en Venezuela, aseguró durante una Conferencia sobre la Lucha por la Independencia de Puerto Rico realizada en el salón Luisa Cáceres de Arizmendi, que el MINH ha procurado desde su creación (2004) buscar la solidaridad internacional con la lucha del pueblo puertorriqueño por alcanzar la libertad. “Nosotros hemos desarrollado una campaña permanente en favor de la lucha por la independencia y para esto buscamos la solidaridad internacional, la damos y la pedimos”, dijo Colón en entrevista a ABN. En referencia a la revolución bolivariana, aseguró que el MINH “ha mostrado total adhesión a la causa del pueblo venezolano en este momento y a la gestión transformadora que ese accionar político representa, no solo para Venezuela sino para América Latina”. Señaló que el MINH está creciendo en niveles de credibilidad entre la opinión publica, incluso más de lo que sus militantes esperaban y que se están abriendo espacios nuevos. Con respecto al reciente triunfo de Barack Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, señaló que mantienen esperanzas que para Puerto Rico puede significar un cambio importante. “Hay que ver como él desarrolla sus políticas”, continuó, destacando que el MINH tiene “muy buenas relaciones con el sector demócrata que más ha apoyado a Obama, porque tenemos un congresista en el Congreso de Estados Unidos que es independentista y es boricua”. “En ese sentido podemos establecer unos contactos y unos diálogos que esperamos puedan ser muy productivos”, para los intereses de los independentistas de la isla y todo el pueblo puertorriqueño.

martes, 11 de noviembre de 2008

¿La incorporación por orden judicial?

Image and video hosting by TinyPic Opinion del Juez Gelpi ------> http://rapidshare.com/files/182921038/Gelpi_s_Opinion.pdf.html José A. Delgado Endi.com Si por el juez federal de San Juan Gustavo Gelpí fuera le ahorraba al Congreso estadounidense cualquier debate en torno a si Puerto Rico debe ser formalmente incorporado como territorio, como paso previo a la anexión total. Lo que muchos, sobre todo sectores estadistas, han temido que sea un requisito del Congreso antes de que Puerto Rico pueda optar por la estadidad, Gelpí – designado por el presidente George W. Bush en 2006 con el respaldo del ahora gobernador electo, Luis Fortuño-, considera que ya es un hecho. "Las acciones hablan con más fuerza que las palabras. Aunque el Congreso nunca ha adoptado ningún lenguaje afirmativo como ‘Puerto Rico es por tal razón un territorio incorporado’, la secuencia de sus acciones legislativas desde 1900 al presente han incorporado, de facto, el territorio", indicó Gelpí, en una orden emitida el pasado 10 de octubre, pero incluida el lunes- un mes después- en los registros del Tribunal Federal de San Juan. La orden de Gelpí – quien ha pedido comentarios a los departamentos de Justicia de Estados Unidos y Puerto Rico – se relaciona a un caso que no ha concluido en el que centros de salud que proveen servicios a pacientes de Medicaid, como el Consejo de Salud Playa de Ponce y Gurabo Community Health Center, le reclaman al Departamento de Salud el pago de subsidios especiales con fondos del Gobierno estatal para complementar sus gastos. El Departamento de Salud, bajo la dirección del secretario Johnny Rullán, argumentó que Puerto Rico no debía ser responsable por esos pagos, pues contrario a los estados, Puerto Rico no tiene acceso pleno a los fondos del programa de Medicaid. Puerto Rico recibe cerca de $300 millones anuales en Medicaid. Si fuese un estado, recibiría varios cientos de millones adicionales. Gelpí aprovechó el caso de Medicaid que tiene ante su consideración para expresarse en contra de la decisión de los llamados "casos insulares" resueltos por el Tribunal Supremo de Estados Unidos a principios del siglo pasado y que regulan el reconocimiento de Puerto Rico como un territorio "no incorporado", que colocó a la Isla en una categoría distinta al proceso de anexión tradicional de los estados. Mantuvo que no busca revocar los casos insulares. Pero, Gelpí enumeró una serie de acciones legislativas – desde el Tratado de París, la Ley Jones que le impuso la ciudadanía estadounidense a los nacidos en la Isla y hasta la ley de relaciones federales de 1950-, para insistir en que el proceso de incorporación de Puerto Rico ya ha ocurrido. Alude, a su vez, a una reciente decisión sobre los "combatientes enemigos" de Estados Unidos encarcelados en la base naval de Guantánamo, en Cuba. En ese caso, en el que se pasó juicio al acceso a los tribunales civiles de Estados Unidos de los detenidos de la "guerra en contra del terrorismo", el máximo foro judicial estadounidense reafirmó que "puede ocurrir que al transcurrir del tiempo los lazos entre Estados Unidos y cualquiera de sus territorios no incorporados se fortalezcan en formas que tengan un significado constitucional". Gelpí llega incluso a aludir a la designación de puertorriqueños a puestos de embajadores – el más reciente es César Cabrera, como enviado del gobierno de Bush a las Islas Mauricio y Seychelles-, como uno de los ejemplos que, a su juicio, ha fortalecido las relaciones constitucionales entre Puerto Rico y Estados Unidos. No menciona, sin embargo, que quizá la mitad de los seis embajadores que ha tenido Puerto Rico – en Venezuela, España, Costa Rica, Chile, República Dominicana, Mauricio y Seychelles-, eran ya residentes de Estados Unidos. (¿Será una advertencia a Obama de que puede integrar más a Puerto Rico si se le ocurre nombrar a un puertorriqueño como embajador?). Lo más lógico que su argumento haya sido simplemente una exageración. Gelpí ha pedido al Secretario de Justicia de Puerto Rico que presente sus opinión sobre los argumentos que ha esbozado en este caso. Mientras, el Departamento de Justicia de Estados Unidos solicitó – y el juez aceptó-, que se le otorgue hasta el 2 de diciembre para decidir si solicitará intervenir en esta controversia. Para José Julián Alvarez, profesor de Derecho Constitucional en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR), al citar el caso "Balzac versus Porto Rico" (decidido en 1922) Gelpí omitió dos párrafos fundamentales: el que indica que la incorporación de un territorio requiere una declaración expresa; y el que señala que si ello ocurre sería el comienzo del camino hacia la anexión total de Puerto Rico como estado. En Balzac, el Tribunal Supremo de Estados Unidos mantuvo que la "incorporación no puede ser asumida sin una declaración expresa, o una implicación tan fuerte que excluya cualquier otro punto de vista". En el otro párrafo al que alude Alvarez, el Tribunal Supremo federal mantuvo que la incorporación de un territorio "siempre ha sido un paso, uno muy importante, hacia la estadidad". "…es razonable asumir que cuando ese paso sea dado será puesto en marcha y adoptado de forma deliberada por el Congreso, y con una declaración evidente de su propósito, sin dejar el asunto a una mera inferencia o construcción". Debido a que el caso sobre los fondos de Medicaid no ha concluido, el análisis de Gelpí sobre el status de Puerto Rico aún no es apelable. La otra alternativa que activaría una posible apelación antes de la resolución final del caso, sería que Gelpí utilice su novel argumento para conceder o negar algún interdicto referente a la controversia judicial que tiene bajo su consideración. Por lo pronto, Gelpí ha reabierto el debate sobre el status político de Puerto Rico. Eso sí que no es apelable.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Una abultada agenda

Image and video hosting by TinyPic El Nuevo Dia José A. Delgado Al llegar a la Casa Blanca en enero, Barack Obama va a tener en sus manos el más amplio listado de compromisos que un presidente electo haya hecho con Puerto Rico. Con un Congreso demócrata que ha incrementado sus mayorías en ambas cámaras legislativas y en el que debe tener un aliado, la presión sobre el próximo inquilino de la Casa Blanca aumenta. Obama, entre otras cosas, se comprometió en Puerto Rico a crear un grupo de trabajo destinado a buscar alternativas para fomentar empleos, encaminar a la Isla hacia la paridad en los programas federales de salud - sobre todo en Medicaid-, y promover durante el próximo cuatrienio un proceso de consenso en torno al status político. También hizo un compromiso inequívoco con la limpieza de los antiguos terrenos militares en la isla de Vieques. "El tema de status va estar vivo con la petición que debe hacer Luis Fortuño (como gobernador electo) a favor de un plebiscito federal. Pero, esa propuesta no tiene consenso en la delegación puertorriqueña en el Congreso", advirtió Javier Colón, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Puerto Rico (UPR). Colón piensa que la propia disposición del Partido Nuevo Progresista (PNP) a optar por un plebiscito local si nuevamente el Congreso se niega a vincularse con un proceso de status, le facilita a Washington dejar el tema en manos del Gobierno de Puerto Rico. Para Luis Bacó, ex jefe de la oficina de Fortuño en el Congreso y ahora representante en Washington del bufete McConnell Valdés, el comisionado residente electo, Pedro Pierluisi, llega a la capital federal con un mandato y debe ser el enlace oficial entre Fortuño y el gobierno de Obama. "Pierluisi, quien fue copresidente de la campaña de Obama en Puerto Rico, va a tener un papel fundamental", sostuvo Bacó, quien considera que el proceso de nombramientos federales - donde el Partido Popular Democrático (PPD) buscará tener participación-, puede generar nuevas polémicas entre los bandos locales. El saliente presidente del Senado de Puerto Rico, Kenneth McClintock, quien es delegado ante el Partido Demócrata, quisiera que Obama comience por implantar iniciativas que acerquen a la Isla a la paridad con los estados en programas federales de salud. Y confía en que no tarde en atender el debate sobre el status. Para el analista político Angelo Falcón, presidente del Instituto de Política Pública Latina en Nueva York, Fortuño puede tener contratiempos en echar hacia delante sus iniciativas de status, por identificarse en Washington con los republicanos y haber sido aliado de John McCain. Fortuño, durante la campaña presidencial, cuestionó además las credenciales de Obama - quien fue respaldado por su comisionado residente electo, Pedro Pierluisi-, para asumir la jefatura del gobierno de Estados Unidos. Para Falcón, las voces más importantes en los temas de Puerto Rico en el Congreso seguirán siendo los tres congresistas boricuas: José Serrano (Nueva York), Luis Gutiérrez (Chicago) y Nydia Velázquez (Nueva York). Gutiérrez es particularmente cercano a Obama y quien coordinó la carta en la que el ahora presidente electo hizo sus principales compromisos con Puerto Rico, incluido el rechazo a algunas conclusiones de los informes de status de la Csa Blanca de George W. Bush. "Cómo Fortuño se enfrenta a esa realidad va a ser interesante, pues sólo Serrano tiene una relación cordial con el PNP", indicó Falcón. Serrano ha indicado que echará otra vez hacia delante su legislación a favor de una consulta en la que los puertorriqueños puedan determinar si quieren continuar o no con el actual status de la Isla. A su juicio, esa consulta - a la que se oponen el Partido Popular Democrático (PPD, y sus colegas Gutiérrez y Velázquez-, no choca con los planes de Obama de promover un proceso de status que tenga consenso entre las fuerzas políticas de Puerto Rico. "Mi proyecto no es ni a favor de la estadidad ni de la independencia. Una vez Puerto Rico decida si quiere cambiar o no su status, entonces la política pública de Obama se pone en marcha", indicó Serrano. Gutiérrez, sin embargo, ha indicado que confía en que se abran las puertas del diálogo entre los miembros boricuas del Congreso y el gobernador electo Luis Fortuño. "Mi esperanza es que Fortuño, con el que he tenido una buena relación, quiera buscar consenso", dijo el congresista boricua, quien está en el grupo de posibles candidatos para llenar la vacante que deja Obama en el Senado federal.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Nos llegó el futuro

Image and video hosting by TinyPic Juan M. García Passalacqua 06 de noviembre de 2008 El Vocero Hace dos días se votó aquí y en Estados Unidos. Más allá de quiénes han ganado o perdido aquí y allá, antier comenzó un nuevo futuro para el globo, que se concretará en los próximos años. Los Estados Unidos de América se encaminan a convertirse en un país post-racial, multi-étnico, y trans-generacional. Y para mí, ese futuro tiene mucho que ver con el destino de los 8 millones de puertorriqueños, allá y acá. ¿Qué nos espera a los boricuas? Los pensadores siempre intentamos adelantarnos a los electores, tratando de entender. Para prepararnos hacia el futuro, debemos examinar esas tres nuevas corrientes históricas. POST-RACIAL – Los Estados Unidos nacieron con una Constitución racista que daba a los blancos anglosajones el poder total en detrimento de los hispanos y afroamericanos en su seno. Luego, se inventaron la idea de que Estados Unidos era un crisol de razas (“melting pot”, en inglés). Pero en la década de 1960 pensadores como mi profesor amigo en Harvard Patrick D. Moynihan comenzaron a advertir que Estados Unidos se movía hacia un futuro distinto (“Beyond the Melting Pot”, se llamó su libro en inglés) muy particularmente viendo lo que ocurría por la presencia de los puertorriqueños en Nueva York. Los nuestros no se querían asimilar. Medio siglo después, antier, al votar a favor o en contra de un afroamericano para presidente de los Estados Unidos los millones de electores tuvieron que enfrentarse a su propia historia e hicieron una decisión con grandes consecuencias para el futuro y de ellos y nosotros. El mejor análisis de lo que estaba en juego el martes pasado, lo presagió la profesora Kate Zarnike en el New York Times del 12 de octubre de 2008. Planteó ella que las encuestas en esta contienda presidencial allá no podían interpretarse como indicativas de lo que pasaría porque existía el fenómeno de blancos racistas que engañaban a los encuestadores al decirles que votarían por un afroamericano, pero que en secreto votarían en contra. El analista Nicholas Kristof elaboró en un artículo publicado aquí el 15 de octubre, diciendo que existía un “racismo sin racistas”, un racismo inconsciente que determinaría su voto anti-afroamericano. ¿Y qué pasó? Hay que meditar sobre el resultado detrás del voto antier. Nadie puede detener el curso de la historia. Y lo que ya pasó, sucedió. El camino hacia una nación post-racial ya se ha abierto. MULTI-ETNICA – Los Estados Unidos se constituyeron como una nación de migrantes blancos de extracción europea. En las elecciones de antier, factores influyentes para el resultado electoral fueron estadounidenses de otras extracciones que no lo son: afros e hispanos. A los otros los había bautizado hace años Michael Novak como etnias inderretibles (“the Unmeltable Ethnics”, se llamaba su libro en inglés). Aún en el caso de los neo-europeos, advirtió Novak, los Estados Unidos se movían hacia la multi-etnicidad. Pero no fue hasta antier que esa realidad tuvo un efecto electoral con un candidato con abuela blanca en Hawaii y negra en Kenya. Por ello, más allá del resultado numérico, tiene grandes consecuencias para el futuro de ellos y nosotros. El mejor análisis sobre este tema lo publicó mi gran amigo el periodista puertorriqueño Juan González desde el 2000, argumentando que los Estados Unidos como nación estaban cosechando ahora lo que sembraron con su imperialismo de principios del siglo XX. La multi-etnicidad, predijo, enfrentaría dos grupos culturales con dos visiones de mundo diferentes. Su caso explicativo fue, claro, Puerto Rico. El camino hacia una nación multi-étnica ya se ha abierto. TRANS-GENERACIONAL – Desde que se concibieron como nación, los poderes que son estadounidenses han estado en manos mayormente de hombres de edad madura. Predijo Prensa Asociada que antier las cifras evidenciarían que 6 de cada 10 jóvenes estadounidenses votarían por Barack Obama. La multiplicidad de jóvenes fue presagiada por Steven Hurst de Prensa Asociada como “una revolución social”. Es en realidad una revolución generacional. Los jóvenes votantes primerizos en los Estados Unidos no vivieron la época del racismo rampante que llevó al asesinato de Martin Luther King hace 40 años pues ninguno de ellos había nacido. Todos ellos nacieron luego de la presidencia del anti-racista Jimmy Carter. Acá vienen jóvenes al poder. Allá, el camino hacia una nación trans-generacional también ya se ha abierto. Este es el tercer factor que también tiene grandes consecuencias para el futuro de ellos y de nosotros. Más allá de quién sea presidente, es importante la nueva nación que nació antier. LA CONSECUENCIA – El 25 de mayo de este año el entonces candidato presidencial afroamericano Barack Obama respondió en nuestra Prensa a la pregunta de si los Estados Unidos están preparados para tener otro estado con personas de una cultura e idioma diferentes. Su respuesta fue, cito: “Si esa fuera la decisión, Estados Unidos está listo para tener otro estado con trasfondo multicultural. Después de todo, en California, Nuevo México y Arizona existe una gran población hispana, aunque a veces suceden tensiones. Pero la gente debe reconocer que América se ha convertido en un país diverso y creo que es algo bueno, sobre todo viniendo de mí que tengo un trasfondo multicultural”. Jure o no presidente, lo dicho ya está históricamente dicho. Acá, los tres fenómenos que se asomaron allá antier presagian el mejor momento para un movimiento anexionista anti-asimilista. Anexionista, porque desea la unión con los estados de Estados Unidos. Anti-asimilista, porque concibe la preservación de una nación dentro de otra nación. En una nación post-racial, multi-étnica , y trans-generacional, se abren posibilidades que hasta antier no existieron. A partir de estos días sabremos si se sabe aprovechar esa oportunidad. Hay, sin embargo, un problema: el liderato político secundario del anexionismo. Sus dos nuevos líderes jóvenes van a necesitar ejercer un liderato ilustrado, continuo, y decisivo. Mano de hierro en guante de seda. Yo les planteo a ellos dos hoy que su tarea es una: que sepan aprovechar la mejor oportunidad de un anexionismo puertorriqueñista en la historia. O fracasan.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Elecciones Historicas 2008

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lunes, 28 de julio de 2008

A 110 años

Image and video hosting by TinyPic Jose A. Delgado El engavetamiento del proyecto 900 – que impulsó terminar con el actual status-, ha supuesto el más reciente fracaso de los intermitentes esfuerzos por conseguir que el Congreso se vincule con un proceso sobre el futuro político de Puerto Rico. A 110 años de la invasión estadounidense y 56 de la adopción de la Constitución de Puerto Rico, la clase política boricua aún hace malabares para lograr que Washington se comprometa con terminar el ‘limbo’ político en que se encuentra en la Isla. La falta de consenso en San Juan y Washington sobre el rumbo que deben tomar las relaciones entre Puerto Rico y Estados Unidos suele ser la explicación inmediata a la inacción del legislativo federal. Pero, el debate tiene muchos más vericuetos. "Ante la complejidad del problema tendría que haber un sentido de urgencia en el Congreso que aún no se ha conseguido generar", reconoció el presidente ejecutivo del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Fernando Martín. Para Martín, será necesario que uno o varios de estos factores se hagan realidad para poder verdaderamente conseguir la atención del Congreso: la puesta en marcha de una Asamblea Constitucional de Status; una mayor presión internacional; un reclamo oficial de una mejora al actual status que represente un conflicto directo con la Constitución federal; una petición formal de estadidad; un aumento importante del voto independentista; acciones continuas de desobediencia civil; o una solicitud consensuada apoyada por el voto popular, como la que se quiso hacer en 2005, a favor de que Washington deje de evadir el tema. "Mientras no haya consenso (sobre) un proceso, no habrá legislación", consideró, por su parte, Eduardo Bhatia, hasta hace poco representante del Gobernador en Estados Unidos y ahora candidato del Partido Popular Democrático (PPD) a senador por acumulación. Para Bhatia, la estructura del Congreso – con dos cámaras y legisladores que reciben apoyo económico de sectores politicos en Puerto Rico-, complica el debate. Y sostiene que la estadidad es percibida por las estructuras de poder en Washington como una amenaza a sus "intereses nacionales". Los estadistas, sin embargo, adjudican al gobernador Aníbal Acevedo Vilá el estancamiento del proyecto 900, que como la legislación de la pasada década del republicano Don Young, intentaba encaminar a Puerto Rico hacia la estadidad o la soberanía política. "La única razón por la cual el Congreso no ha terminado el proceso" se debe al Gobernador y al uso de cabilderos en contra de la legislación 900, dijo Luis Fortuño, candidato del Partido Nuevo Progresista (PNP) a Gobernador y comisionado residente en Washington. Fortuño ha indicado que su colectividad insistirá el próximo cuatrienio en conseguir que el Congreso se vincule con un referéndum de status, tomando como base la legislación 900 que propuso una consulta "territorio sí o no". El presidente de la Cámara de Representantes, José Aponte, sin embargo, favorece que la Legislatura reviva un proyecto similar al de 2005, que fue adoptado por unanimidad y después vetado por Acevedo Vilá, que permitiría convocar primero a una consulta local en la que los electores de la Isla le reclamen acción al Congreso. Pero, Fortuño advirtió que el PNP sólo apoyaría que el reclamo sea hecho por el legislativo y el Ejecutivo de Puerto Rico, insistiendo en que cualquier consulta sea vinculante para el Gobierno federal. El PPD, mientras, sostiene que está comprometido con la convocatoria a una Asamblea Constitucional de Status. ? Pero, como promover una Asamblea Constitucional de Status si de salida el otro partido con fuerza electoral significativa, el PNP, se opone? Para el popular Eduardo Bhatia, la respuesta sería "lograr que líderes en el partido estadista, como Angel Cintrón y Aníbal Vega Borges, hagan entender al movimiento estadista que las opciones son la Asamblea Constitucional de Status o 100 años más de limbo y soledad". El presidente del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes federal, el demócrata Nick Rahall - quien manejó la aprobación del proyecto 900 en su comisión antes de que fuera engavetado por los líderes de su partido-, eludió analizar el por qué tradicionalmente el legislativo federal echa a un lado legislación sobre el status de la Isla. Pero, se expresó esperanzado en que el debate avance el próximo cuatrienio. "Estoy convencido en que la próxima sesión, si hay un Gobernador en La Fortaleza con el que pueda trabajar y un nuevo comisionado residente tan dedicado al tema como Fortuño, no sólo podamos echar hacia adelante el tema, sino cruzar la meta", indicó Rahall, quien mantiene buenas relaciones con los líderes del PNP y con toda probabilidad volverá a estar a cargo en la Cámara baja del debate sobre el status de la Isla. Los dos principales candidatos a la Casa Blanca difieren, por su lado, en torno a cómo tartar de darle impulso, a partir de 2009, a la discusión en torno al futuro político de Puerto Rico. El republicano John McCain se ha comprometido a respaldar las recomendaciones de los dos informes de la Casa Blanca en torno al status de la Isla, lo que significaría retomar la idea de un proceso que vaya dirigido a que los puertorriqueños escojan entre la estadidad y la soberanía política (independencia o libre asociación). El demócrata Barack Obama, quien durante las primarias presidenciales se enfrentó a este debate, ha hecho claro que cualquier nuevo proceso debe generar consenso en Puerto Rico, lo que pudiera obligar a conseguir un acuerdo, por lo menos, entre los dos partidos principales, el PNP y el PPD. --------------------------------------------------------- Algunos proyectos debatidos en las últimas dos décadas: 1989-1991- Se presentaron diversas versiones en el Senado y la Cámara baja federal con el propósito de convocar a un plebiscito entre el actual "Estado Libre Asociado", la estadidad y la independencia. La Cámara baja aprobó a viva voz en octubre de 1990 un proyecto que autorizaba la convocatoria a uan consulta de status, pero la iniciativa del Senado murió en comité en febrero de 1991. 1995- Primer proyecto Young buscaba que Puerto Rico escogiera entre la estadidad y la soberanía política. Nunca fue llevado a votación en el pleno de la Cámara baja. 1998- El 4 marzo la Cámara baja aprobó por la diferencia minima (209-208) un nuevo proyecto proyecto (856) que promovía un referéndum entre el actual status, la estadidad y la soberanía política (independencia o libre asociación). El Senado engavetó la medida y se limitó a aprobar una resolución a favor de la libre determinación de Puerto Rico. 2006- El comisionado residente Luis Fortuño presentó el proyecto 4867 que recogió las recomendaciones del primer informe de la Casa Blanca sobre el status de Puerto Rico y el cual impulsa encaminar a la Isla hacia la estadidad o su soberanía política. En el Senado se presentó una versión simplificada del republicano Mel Martínez, que tampoco nunca avanzó. 2007- Con los demócratas ahora en mayoría, el boricua José Serrano encabezó la nueva versión del 4867, que en esta sesión ha tenido el número 900 e impulsa la participación de los nacidos en Puerto Rico que viven en Estados Unidos. El proyecto se aprobó en el Comité de Recursos Naturales, pero fue engavetado por la presidenta de la Cámara baja, Nancy Pelosi, quien considera que la legislación no ha generado suficiente consenso. Un proyecto del senador demócrata Ken Salazar – a favor de un referéndum entre el actual status, la libre asociación, la independencia y la estadidad-, durmió el sueño de los justos en el Senado federal.

lunes, 5 de mayo de 2008

Puerto Rico Primary A Chance For Influence, Attention

Image and video hosting by TinyPic By EDMUND H. MAHONY | Courant.com Statehooders hope it calls attention to the injustice of life in one of the world's last colonies. Commonwealthers want to scare Washington away from even talking about statehood. And the Independentistas are counting on enough confusion that reporters from the mainland write a simpler story: The "emptiness" of it all. Welcome to the Democratic presidential primary in Puerto Rico, a place where, for the uninitiated, things rarely are what they seem when politics is part of the equation. Normally, the island rates an asterisk in national elections. Voters, although U.S. citizens, are prohibited as residents of a territory from voting for president or members of Congress. But the Democratic Party gives Puerto Rico's 4 million citizens 63 delegates, more than it gives 27 of the states. With Hillary Clinton invigorated by Pennsylvania and again challenging Barack Obama in one of the most contentious primaries ever, Puerto Rico's June 1 election has acquired unprecedented importance as the last big — and potentially decisive — contest on the national calendar. And that is getting it unprecedented attention. Over the nine remaining primaries, Clinton's best chance of nomination lies in a cumulative or popular-vote victory, and in using such a win to persuade superdelegates — the party leaders who hold a controlling block of convention votes — that she is more electable than Obama, whose delegate lead at this point looks secure. Puerto Rico could play a key role in settling the question. Its 2.4 million registered voters participate at rates that shame voters in the states. An independent poll conducted the first week of April showed Clinton leading by 13 percentage points among likely primary voters of both sexes, all ages and from all parts of the island. Of course, Clinton faces an uphill fight. She will need to remain competitive through primaries in Indiana and North Carolina. And she'll need a favorable apportionment of votes in the disputed states of Michigan and Florida. But if events fall her way — a big if — it could leave Democrats with a mess: one candidate ahead in votes, another in delegates and a nomination fight spilling into summer. Political leaders in Puerto Rico see opportunity in that mess, a historic chance to draw attention to pressing local issues, foremost among them the fundamental fact of political life on the island: Even if Puerto Rico plays a decisive role in selecting a Democratic nominee, its enthusiastic voters will watch in enforced silence come November. The contradiction has paralyzed the local political debate for decades, dividing voters into rival camps. Should the island become a sovereign nation and be done with Washington? Should Congress make it the 51st state, with national voting rights? Or should it remain some form of territory, a status referred to as commonwealth but castigated by statehood advocates and Independentistas as a vestige of colonialism? Clinton and Obama are profoundly neutral on the island's pre-eminent political issue. A candidate who supports one status alienates devotees of the others. But their local surrogates already are sniping over the issue. That could give the last, big stop on the primary map a decidedly Puerto Rican flavor. "It is ironic that the colony may end up deciding who the president of the empire is going to be," said Juan Manuel Garcia Passalacqua, an author and commentator in San Juan. "Actually, it is absolutely amazing. Secondly, this primary will have nothing to do with Obama or Hillary. It will be very local, very Puerto Rican." Quirks And, potentially, very quirky. English-speaking candidates will court mostly Spanish-speaking voters on the mountains and beaches of an improbably urgent, Caribbean campaign stop. They will do so in a Democratic primary on an island where mainland political affiliations, Republican and Democrat, are largely irrelevant. Puerto Rico voters can register to participate in presidential primaries, but identify with local parties built on the competing status options. It is the island's political leaders who use Republican and Democratic affiliation mainly as a means of gathering support in Washington. With no votes in Congress, those leaders are forced to rely on personal political alliances — and paid lobbyists — to protect Puerto Rico's interests at the nation's Capitol. "Let's look at the bright side," said Fernando Martin, executive president of the Puerto Rico Independence Party. "The primary is a caricature of colonialism. And if in some way that becomes more evident to Mr. Barack Obama and Mrs. Hillary Clinton, well, all the better. Because, any observer can't but be somewhat shocked by the politically grotesque nature of the event, no?" While others are voting on June 1, Martin said, the Independentistas will have a "mass rally" to demonstrate "the emptiness of the process" while "trying to take advantage of the fact, I presume, that there will be substantial press from the U.S." And some in the pro-commonwealth, Popular Democratic Party are hoping for a massive turnout — for a reason their opponents in the pro-statehood New Progressive Party find infuriatingly cynical. A big turnout in a Democratic primary, the thinking goes, will mortify mainland Republicans who, blind to the nuance of island politics, will take it as a sign that Puerto Rico would send an overwhelmingly Democratic delegation to Congress if admitted as a state. "Who can convince a Republican that Puerto Rico will not be a Democratic state?" Alejandro Garcia Padilla, a pro-commonwealth candidate for Puerto Rico's Senate asked last month. "The vote in the primary should stop statehood for many generations because no Republican is going to include a state that would have several Democratic legislators." Statehooders are treating the primary seriously, just as they would if Puerto Rico had a voice in Washington. But they, too, are alert to a chance to make their case. "I think it draws attention to this grave injustice that you can be a resident of Connecticut and move to Paris and in 30 years of being an American in Paris, you continue voting for president," said Kenneth McClintock, a statehooder and president of the Puerto Rico Senate. "But if you move to San Juan and continue to live under the American flag, you lose the right to vote for president. An American in Paris votes, while an American in Barrio Paris in Puerto Rico cannot vote." Hillary Vs. Barack For their parts, Clinton and Obama are indistinguishably bland on Puerto Rico's status — at least to mainland eyes. Clinton "strongly believes that Puerto Rico should have the status that a majority of its people want from among all the options." Obama promises to "work closely with the Puerto Rican government, its civil society, and with Congress to create a genuine and transparent process for self-determination." That hasn't stopped the mining of the campaigns for nuggets of bias. Some local observers are convinced Obama tipped his hand in February when he wrote Gov. Anibal Acevedo Vila that he could support a local constitutional convention on status, the mechanism favored by Acevedo's pro-commonwealth party to resolve the impasse. Acevedo, a Democrat and Puerto Rico superdelegate, endorsed Obama the following day — a coup until March 27, when the governor was indicted for violating federal campaign finance laws. On the other hand, many prominent statehooders support Clinton. They believe Clinton obliquely endorsed giving the island the political powers of a state when she said, in a position paper, "All people are entitled to a representative form of government at all levels." What's more, when her husband was president he convened a task force that proposed settling the status issue with two plebiscites, the mechanism backed by statehooders. Clinton is the better known of the two on the island. She was there to protest the U.S. Navy's use of the island of Vieques as a bombing range and, later, inspected damage from Hurricane Georges. As senator, she has support in New York's large Puerto Rican community, and by extension, among others of the 4 million mainland Puerto Ricans living in places like Hartford and Orlando. Obama visited briefly late last year for a fundraiser, but did not make a public appearance. Aside from status, both candidates promise to expand health care benefits, clean up and better utilize the bombing range on Vieques, create jobs and stimulate the economy. Clinton is more specific about bringing federal payments, particularly Medicaid, Medicare and tax credits for parents, in line with what Washington gives the states. Although issues arising from status surround the primary campaigns, status now appears less likely to be the solely determinative factor that it has been in past elections. That, local analysts said, is due to the loss in a March gubernatorial primary by Pedro Rosselló González, an influential Clinton supporter and arguably the island's most ardent statehood proponent. Had Rosselló won, many believe he would have moved the Clinton campaign closer to the statehood camp and created more space between the candidates on status. The result has been what one local wag called "gatherings of strange bedfellows." Clinton and Obama have collected endorsements from local political figures on both sides of the status question — politicians who normally would not share a podium. Hard To Call The cross-pollination makes the game harder to call. When status drives elections, the result is usually a draw, because statehood and commonwealth advocates neutralize one another. That's what happened in the last notable presidential primary, the 1980 contest between President Carter and Sen. Edward M. Kennedy. Puerto Rico gave Carter, a statehood backer, one delegate more than Kennedy, who supported commonwealth. Garcia Passalacqua, the San Juan commentator, believes the candidates' declared neutrality this time could yield the same kind of tie — giving lie to the prospect of Puerto Rico's playing the role of pre-convention wild card. When polled in early April, supporters of both candidates said the biggest concern they will bring to the polls is improving relations between Puerto Rico and the U.S. Garcia Passalacqua said that's code for resolving the status impasse. The candidates "have chosen to be irrelevant to the enormous majority of voters here," he said. "This means participation in the primary will very low ... making it irrelevant, since delegates will split evenly. No wild card in Puerto Rico on June 1st." Not everyone agrees, including Bruno Haring, whose firm, Research & Research, did the poll. His survey indicates 600,000 have a high interest in voting and the number increases to 850,000 when people who "may" vote are included. He said 700,000 voted in the March gubernatorial primary, a figure believed to be a record in a Puerto Rico primary. Others, including the Clinton campaign, have said the June 1 turnout could be even higher. Andres W. Lopez, a statehooder and early member of the Obama team, said Obama has worked mightily to transcend the status divide, "because in a sense, this is about something larger than that." "One of the things I think is terrific about this whole process is that it opens the door for people who may have legitimate differences on the status issue to actually work together for this common goal of getting their Democratic presidential candidate to win the primary." Lopez, a political novice, could not have sounded more sincere. But former Miami Mayor Maurice Ferre, a Puerto Rican, said that when status is involved, even open-handed gestures to political unity should be viewed with skepticism. He warned anyone watching the primary results on June 1 that what they see may not be what is really happening. The presidential primary could become a trial run by the statehood and commonwealth camps, preparing for their November elections. "You may think the horse race will be between Clinton and Obama and that's not what it's going to be," Ferre said. "It is going to be between the two local parties and therefore it will completely skew the results, because nobody in Puerto Rico gives a damn who the candidate is. The irony is that Puerto Rico could give Clinton or Obama the result they need, but Puerto Rican voters in reality would have been voting on a local contest."

miércoles, 30 de abril de 2008

Democrats’ Campaign in Puerto Rico Becomes Entangled in Statehood Issue

Image and video hosting by TinyPic Image and video hosting by TinyPic New York Times By SARAH WHEATON Published: April 3, 2008 At 11 a.m. on March 27, hours after an indictment against Gov. Aníbal Acevedo Vilá of Puerto Rico was unsealed, his allies met members of the rival party in San Juan. The discussion was not about the charges. It was about Senator Barack Obama’s campaign. The 19-count federal indictment on charges of campaign finance violations and tax fraud was not the only complicated aspect of Mr. Obama’s high-profile endorsement from the governor. In advance of the Puerto Rican Democratic primary on June 1, his campaign, like that of Senator Hillary Rodham Clinton, is seeking to avoid being mired in the issue that defines local politics — the island’s status in relation to the United States. If the nominating contest lasts until June 1, Puerto Rico, with its 63 delegates, is expected to play an outsize role, with Mrs. Clinton hoping for a big victory. But the perennial debate over the status of the island looms, with the two candidates staking out positions of adamant neutrality. Rivals of the candidates have been combing policy statements for the slightest nuance that could betray support for statehood or commonwealth. Historically, pro-commonwealth politicians have loosely aligned with the Democratic Party, and the statehood side has been more of a coalition. Mr. Acevedo is a leader of the Popular Democratic Party, which advocates maintaining commonwealth status. Andrés W. López, a statehood supporter and a member of Mr. Obama’s campaign committee in Puerto Rico, said he was concerned that the governor’s support for Mr. Obama had created a pro-commonwealth impression that could create a backlash among Democratic voters. “A strong public endorsement from a well-known statehood figure would remedy what I feel is a misperception,” Mr. López said. The campaign received that backing on Monday from Pedro Pierluisi, the pro-statehood New Progressive Party candidate for nonvoting representative in Congress. Mr. Acevedo delivered his endorsement after receiving a letter in which Mr. Obama expressed openness to a constitutional convention or a plebiscite to determine status and support for all “valid options to resolve the question of Puerto Rico’s status, including commonwealth, statehood and independence.” Some statehood proponents have objected to a constitutional convention and to the listing of commonwealth as a viable permanent status. Mr. Obama met Mr. Pierluisi a few weeks ago and wrote him a letter suggesting openness to the idea of statehood. “I understand and respect the aspiration of the U.S. citizens in Puerto Rico who, like you, believe that statehood is the best status option for Puerto Rico, as I understand and respect the aspirations of those who favor other status options for Puerto Rico,” the letter said. It did not use the word “commonwealth.” Though most of the nearly four million Puerto Ricans are United States citizens, the territory does not have any electoral votes. The 63 delegates at play are on par with those available in the preceding contests in Oregon and Kentucky. Mrs. Clinton is the favorite in the race, given her longstanding relationship with the island as first lady and, more recently, as a senator from New York, the state with the largest Puerto Rican population. Her campaign focuses on specific policies for Puerto Rico like helping manufacturing and support for equal reimbursements to hospitals from Medicare and expanding Medicaid. Mr. Obama’s campaign focuses on broader themes of hope and change. Many of Mrs. Clinton’s high-profile endorsements arrived before the Feb. 5 nominating contests, and Mr. Acevedo’s announcement appears to have spurred others to support Mr. Obama. Mr. Obama, of Illinois, has the support of all Democrats running at the top of tickets in November for both major political parties in Puerto Rico. “There might be something to the fact that it is based on timing and current events rather than substance,” said Kenneth McClintock, the pro-statehood president of the Puerto Rican Senate who announced his support for Mrs. Clinton in December. “Would I have to choose now, I would choose exactly the same way for exactly the same substantive reasons.”